miércoles, 13 de marzo de 2024

(La última) Entrada sinsalida

Hola a quien me lea.

Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí.

Tampoco lo extrañaba.

Porque soy cada vez más extraño.

Y todo se me ha hecho cada vez

más raro;

más daño con los años.

Quizás cumpla los 30

para cuando pase mayo;

quizás con el mismo dolor,

pero más rejuvenecido,

y a la vez, más asentado.


Ya que menciono el estar asentado,

tengo que ser sincero;

he seguido publicando,

pero en otra red social.

Con la premisa de antesala

de un proyecto 

en Instagram.

Allá entre 2021 y 2022.

Presentado en forma de piezas.

Tenía sentido

de cara a lanzarme junto a un libro 

que definitivamente,

vivirá en el ideal de intentarlo

y de no hacerlo realidad.

Así que se puede decir

que me he estado destrozando

en recomponerme.

Y todo se ha roto conmigo.


Tengo que ser sincero;

no he dejado de escribir.

Pero cada vez,

lo pienso aún más.

Lo hago aún más.

Porque cada vez,

siento menos.

martes, 22 de marzo de 2022

22/03/2022 [Tratado de luchar dándote por vencida (?)]

De ti,
de los ingenieros de sonido,
aprendí
que es mejor no romper el silencio 
si haciéndolo va a vibrar más dolor;
más "te echo de menos"
que ahora están de más;
es mejor no romper el silencio 
si va a retumbar,
a abrir más la veda 
que ya hay entre los dos

Prefiero precipitarme a un arreglo,
a una unión entre nuestra brecha,
que vaciarme en este vacío
para acabar empeorando más nuestra caída;
y con ella, las ganas de volver,
aunque esa posibilidad sea ínfima

Esto es todo lo que diré,
al menos hoy

Tengo un par de textos en la recámara

domingo, 18 de abril de 2021

(18-04-2021)

 

Me asomo al niño interior
y tengo tres semejanzas con él.

(18-04-2021)

 


Hoy, en el patio de mis abuelos,
las macetas se han extrañado al verme;
¿quién es este chico
que está limpiando?
A las baldosas les sonaba mis pisadas;
han pasado muchos años.

Me han reconocido.
Ya no soy aquel niño.
Pero me sienten raro.
No con más peso,

(18-04-2021)

Melancolemia:
a(di)cción para evadirse de o incidirse en la melancolía, ese estado anímico permanente, esa tristeza vaga, profunda, que hace que quien la padece no encuentre gusto ni diversión en nada, a través del

martes, 2 de febrero de 2021

(02-02-2021)

Siempre me he culpado de sentir ciertas cosas. Siempre he temido contarlas, reconocerlas. Siempre me he habituado a contenérmelas. Y a sacarlas solo por medio de la escritura. Siempre he tenido miedo. Siempre he tenido inseguridades. Y siempre las tendré.

Pero hoy, la vida, a raíz de la situación con una persona en concreto, externa a mi entorno familiar, me han enseñado que quien quiere estar, estará contigo pese a todas las circunstancias que se puedan presentar. O que por lo menos, lo intentarán, por muy adversa o limitante que pueda parecer. Porque resulta que le resultas importante. Porque te aprecia, porque le importas. Y todo ese afecto, toda valoración e importancia que puedas ser para ciertas personas, nunca me lo creo. Nunca me lo creí. Y por tanto, nunca consideré que me lo merecía. Nunca lo interioricé de verdad. 

Llevo 7-8 años así. De

sábado, 2 de enero de 2021

Inflexión 2021

Este año, tras el pasado de transición, este puede ser en el que llegue algo de mejora, algo de recuperación de la "antigua normalidad". Entrecomillo esta expresión porque soy de los que pienso que la pandemia del 2020, aunque empezara en el 19, marcará un antes y un después, ese después cuando el virus ya nos sea casi inofensivo gracias a la carrera de la medicina a contrarreloj. Ese virus que, con sus características y consecuencias, nos ha pegado una hostia y nos han cambiado los esquemas; las prioridades de lo verdaderamente importante.

Ya casi estamos. Quedan unos meses. Imagino que para mitad de año como muy temprano. Seguramente para el otoño que viene. Para entonces, habrán pequeños avances, pero muy significativos para nosotr@s.