Desde su invención, el dinero se ha convertido en una
necesidad cada vez mayor en nuestra sociedad para vivir en ella. Desde un punto
de vista objetivo, con él se adquieren aquellos bienes fundamentales dentro de
aquellos campos necesarios para subsistir (vivienda, alimentación, vestimenta,
salud…), por lo que se trabaja para su obtención. Además, se pueden adquirir
otros bienes y servicios opcionales, pertenecientes a campos alternativos, como
el del ocio o el de la cultura, cuyo objetivo es enriquecer y fomentar nuestro
conocimiento y/o entretenimiento.
Sin embargo, desde un punto de vista subjetivo, el dinero ha
corrompido a la sociedad, puesto que éste la ha dividido en diferentes clases
sociales, basadas en la cantidad de riqueza y en la de los bienes, así como el
valor de éstos. Además, dentro de cada clase social, en base a la media de la
riqueza dentro de cada una de ellas, existe una cada vez una mayor necesidad
por la obtención de aquellos bienes más innovadores, más sofisticados y más
modernos, especialmente dentro de los campos de la vestimenta y el de la
tecnología, cuyo objetivo es estar a la moda, con el fin de mejorar nuestra
vida social y/o laboral y nuestra posición social y/o laboral, ya sea para una
aceptación o para liderar dentro de un grupo.