Escribo otra carta de la baraja
de tantos asuntos que me asaltan,
repartidos en mi sistema fatal;
no es más que otro as que guardo bajo la manga
que me pica a expresarme en cualquier mesa,
descubriéndome ante corazones que conmigo salgan
y jugando con ellos a destronar a una soberana,
todavía reina por guardarte honor,
mientras soy esclavo de tu nombre,
sobre el que remite cada latido sin destino,
sin recibir diástole de los sístoles que te envío.