Hoy, en el patio de mis abuelos,
las macetas se han extrañado al verme;
¿quién es este chico
que está limpiando?
A las baldosas les sonaba mis pisadas;
han pasado muchos años.
Me han reconocido.
Ya no soy aquel niño.
Pero me sienten raro.
- sigo estando en los huesos -
sino con más cargas
- a pesar de seguir siendo frágil -
Y en cada paso,
me siembran sus dudas
¿dónde ha quedado
esa presunción de inocencia?
¿Por qué estás arrastrando
tanta culpabilidad?
Nunca sé qué decir ante eso;
no podré saber contestar.
Ni convencerles ni convencerme
de que quiero,
de que merezco
salir
y perdonarme
de hasta las cosas que ni dije ni hice.
Y con el mazo de mis llaves,
sentencio mi vuelta a casa;
mi vuelta a encerrarme
con pena incondicional.
Tantas amistades,
tantos valores,
echados a perder
por esta cadena perpetua.
Qué ironía si la comparas
con su película.
Ésa otra donde sale Morgan Freeman.
Donde recuerdo
y me identifico
con el personaje de Brooks:
cuando te das la condicional,
al salir,
no sabes qué hacer ni qué decir.
Te sientes incómodo.
Y sólo piensas,
sólo quieres
volver a tu sitio.
A no merecer vida ni felicidad.
Porque es casi lo único que he conocido durante muchos años
Que nadie me venga ahora con mierdas
tipo zona de confort;
esta incomodidad,
este pseudoinconformismo
no puede caber en ningún lugar.
Tan solo pretendo que ocupe
el mínimo espacio posible
- mi vida,
mi cuerpo -
Es una postura que siempre hace tanto(s) daño(s),
aunque ocasionalmente llegue(n) todo(s) a doler.
"Brooks was here"
Jose estuvo aquí.
Ya tan solo soy un desconocido
que ha barrido,
que está fregando
un patio
dentro de su propia prisión.
Break-ing bad

No hay comentarios:
Publicar un comentario