El cielo se volvió plateado
para dejar caer una lluvia doradaque bendijo gran parte de toda la maldición
que sufren los tesoros de la naturaleza
a diario.
La sangre de la tierra
se consume en los fuegos
provocados por los intereses
que llaman a sus pirómanos.
Estoy seguro de que muchos
tienen que ver con el gobierno.
Todos ellos deben saben
que también han germinado
las semillas
de nuestra mala hierba,
