Aquí no hay un peluche barato
sino una guantera
que sujeta
un objeto de valor incalculable.
Estos pequeños golpes
(l)atentan al corazón
cuando le roba algún momento;
cuando atraca en el banco de los recuerdos.
Hace tiempo que éste mismo se llevó la niñez.
Y cuando la infancia se va,
parece que no nos puede quedar ni tan siquiera
