En el momento menos oportuno y adecuado, te dí mi vida del modo en el que no sabía si podría seguir en ella; por eso, ahora estoy formando, o buscando, una nueva sin ti, aunque queriendo volver a encontrarte. Y sólo lo hago volcándote en los escritos más solitarios a ratos, aunque estés en mi cabeza y en mi alma a diario.
Por eso, los sentimientos y las letras son dolorosamente enriquecedoras, y enriquecedoramente dolorosas.
Estés donde estés, lo siento, de verdad. Y perdóname, por favor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario