sábado, 30 de noviembre de 2013

Cuando los sentimientos vuelven a cambiar, y siguen quedando sólo recuerdos

Maldita sea todos los recuerdos; bendita sea las veces que me topo contigo. Pero qué triste es ver que ya, entre nosotros, no queda nada más que pobres textos; porque ellos antes fueron ricos, dándome las alas que alzábamos juntos y las razones para creer en un nosotros; ahora sólo me da las condenas al recuerdo y al dolor.

En el momento menos oportuno y adecuado, te dí mi vida del modo en el que no sabía si podría seguir en ella; por eso, ahora estoy formando, o buscando, una nueva sin ti, aunque queriendo volver a encontrarte. Y sólo lo hago volcándote en los escritos más solitarios a ratos, aunque estés en mi cabeza y en mi alma a diario.

 
Por eso, los sentimientos y las letras son dolorosamente enriquecedoras, y enriquecedoramente dolorosas.


Estés donde estés, lo siento, de verdad. Y perdóname, por favor.


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