miércoles, 25 de septiembre de 2013

Lo bueno y lo malo

Nose porqué existen personas que van de que aceptan de que el dolor y el sufrir forma parte de la vida, y luego cuando alguien lo siente y lo expresa, les ponen la imagen de "pesimistas" y/o "victimistas". La culpa es que lo óptimo es más vistoso, y a veces parece no sobrepasarse de ahí. Lo contrario, como está mal visto, es fácil de criticar y de juzgar a quienes lo padecen. Y esto es así. E incluso hay personas que están dispuestas a achacarles cualquier otra cosa, lo hagan o no. Reitero: CUALQUIER otra cosa.

Al igual que en lo malo puede haber algo bueno, en lo bueno puede haber algo malo también. Por desgracia, no todo es maravilloso. Nunca podremos pretender controlar y manejar la vida a nuestro antojo, por que es la vida quien nos controla a nosotros. Siempre he sido muy consciente de ello, pese a lo que pueda sentir o no en mi interior, lo que piense, y los impulsos que me entren por hacer. Y, desde luego, si hay algo criticable en las buenas, se debe criticar tanto como se suele hacer en las malas, en lugar de dejarlo pasar, y/o de darle importancia, porque, en definitiva, sea vistoso, nos guste y nos haga sentir bien.


Al fin y al cabo, no es cuestión de "ser" optimista y/o pesimista; se trata de vivir, de sentir, de criticar, y de aprender. Y también de no vivir demasiado en lo cómodo, por mucho que nos guste, y lo fácil que pueda ser.

Acomodaciones en la vida, las justas, porque ella misma, y solo ella, te lo merezcas o no, puede caminar contigo, o te pega tantas hostias hasta dejarte dolorido durante meses, o años, e incluso te mate al instante. Y eso lo dice alguien que ha vivido parte de eso, o por lo menos lo ha sentido. Alguien que se ha acomodado a ciertas situaciones en las que debería haber contemplado más opciones, dentro de las posibilidades, y cambiarlas; y también a otras en las que debería haber cambiado, pero a mejor, o por lo menos de forma más aceptable y más respetable.

Y, por supuesto, todo ello no es nada por lo que me queda por vivir, si lo vivo. Pero, un consejo: pensad más, no juzguéis tanto de primeras, y parad más a acercaros y a hablar con ése alguien que pueda pasarlo mal, si os interesa. Porque hay gente que nos es indiferente, inevitablemente. Y después de ése paso, juzgad. Sólo así buscaréis a aquellas personas que queráis tener cerca, y con quienes queráis cobrar importancia, y a manteneros alejados de aquellas que no os importen en absoluto.

Yo respondo y lucho por la gente que me importa, las que se acercan y/o se preocupan por mí pese a todo, y las que, en definitiva, quieren conocerme, o seguir haciéndolo; y, por supuesto, me dejaré encontrar por todas ellas; por aquella gente que, entre otras muchas cosas, sólo buscan conflictos y que se preocupan solo por tener cierto protagonismo, me es indiferente. Para mí, sólo buscan pasar de la indiferencia a la importancia, aunque sea momentánea. Y conmigo, así, no la van a encontrar.

Antes me encontraba quien me buscaba, fuese como fuese; ahora, quizás sólo se encuentren con ciertas cosas de mí, pero nunca a mí. Crecer y reconocerme con toda mi experiencia, todos mis pensamientos, acciones y sentimientos, y con la gente que me quieran, que les importe y me ayude, aunque no estén, es lo que me importa. Y espero que lo que os importe también a los demás.

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