Hoy es el día de cómo la
Constitución española se parece más a un papel higiénico que de cumplimiento.
En ella, se promulgan todos nuestros derechos y deberes, ante valores de igualdad y tolerancia. Actualmente, lo que parecen bases sólidas, ante la realidad son utópicas. Como he dicho, es más un papel higiénico, que se ha mancillado con los traseros de los gobernantes para mancharlo de las mierdas que han salpicado a sus representantes, llenando previamente sus tripas de mentiras, corrupción y egoísmo.
Así pues, he querido coger numerosos artículos para reflejarlos con la cruel realidad a la que nos ha llevado éstos malditos gobernantes. Todo ello redacta implícitamente mi opinión, pero ofreceré mi pequeño punto de vista.
"Artículo 14: Los
Españoles son iguales ante la ley (…)"
"Artículo 15: Todos
tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral (…)"
"Artículo 18: Se
garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia
imagen. (…)"
"Artículo 20: Se
reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los
pensamientos, ideas y opiniones (...)"
"Artículo 27: Todos
tienen el derecho a la educación. (…)"
"Artículo 35: Todos
los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo (…)"
"Artículo 39: Los
poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la
familia (…)"
"Artículo 44: Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho. Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general."
"Artículo 47: Todos
los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y
adecuada."
Creo cada vez más que hoy
en día, la realidad impacta con los principios y valores propios de la
democracia en sí, y no de la ejercida aquí. La Constitución ya no es nada para
el Gobierno, pero no debe olvidarse para usarse con el fin de reivindicar
nuestros derechos arrebatados, como los plasmados aquí. Y de la manera más directa posible, y no de la manera en que se realizan las actuales manifestaciones nacionales, las cuales, a mi entender, sólo suponen una mera expresión de la insatisfacción, debido a que sólo van destinadas a determinados sectores del país de manera individual, mientras el país sigue marchando; para que éstas manifestaciones resulten de impacto, la expresión del pueblo debe ir dirigida y acompañada de varias movilizaciones sobre el país, dirigiéndose a todos los ciudadanos, sea de donde sea, tengan el papel que tengan, y ejerza lo que ejerza, si lo puede ejercer, para que el funcionamiento del país, al menos, se ralentice. Pero para ello, considero que tendría que cambiar la mentalidad en base a la priorización de las ideas con el de las necesidades.
Ahora, soy yo el utópico. Pero creo firmemente en que éstas utopías puedan hacerse realidad, a través de la consecuencia de una, y de ésta forma pueda llegar otra. Porque hace años, nuestros antepasados lucharon contra lo que parecía también utópico. Y nosotros también podemos hacerlo en éstos tiempos.












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