jueves, 8 de marzo de 2018

Más allá de la apariencia (Composición)

Cualquier mujer que se maquille o se acicale
tan solo está retocando
el arte que ya es en sí misma.


Pero el público no lo entiende:
no entiende que busquen esa provocación

de no saber ver más allá
de la parte estética.


Que las sombras de sus ojos,
a veces,
solo quieren cobijarse

de miradas lascivas.

Que unas patas de gallo no son feas;
sino el reflejo de las huellas
de cada amanecer
en la puesta del brillo de sus ojos
y la salida de sus sonrisas.


Que unos labios pintados,
a veces,
son una pequeña expresión de coraje,
pero un gran paso
para la necesidad de enfrentarse
a un cuadro de depresión o de ansiedad.


Que el lisado de un pelo planchado,
a veces,
busca desenredarse

de su propio desánimo o agobio;
y que con unas mechas
no buscan chispas con alguien,
sino prenderse de sí misma.


Que unos colgantes en sus orejas,
a veces,
adornan una agradable conversación

que se encuentra pendiente
o que cuesta entablarse en sus oídos,
pues se dan por cumplidos
que no desean recibir
de por sí.


Que lucir escote
es la manera más literal de expresar
que sacan pecho a cada momento.


Que llevar unas medias en sus piernas
no significa que busquen
otras mitades
en un cuarto;
que solo son complementarias
a su plenitud,
o a su eterna búsqueda.


Supongo que es cuestión de interpretar
que cualquier mujer no es objeto;
que hace de su cuerpo
lo que le sale del alma;
sentimientos,
actos,
pensamientos...


Hay que deconstruir
que son solo obras de arte;
que son las artistas
que cimentan cualquier vida;
que pueden obrar lo que les de la gana;
lo que les inspire
y a lo que aspiren.


Pintoras, escritoras, escultoras, cantantes, cantautoras, deportistas, ingenieras, astrónomas, historiadoras, marineras, capitanas, doctoras...

No hay límite.

Y hay que comprender 

que cuando se les hacen daño
o se les devalúa,
simplemente,
quienes lo hacen
están perdiéndose
todo su valor
a medida que se encarece.


Que nada ni nadie os ponga precio;
sé que eso sería rebajarse;
rebajarse a valerse de más o de menos
según estimaciones ajenas
en lugar de la propia.

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