martes, 1 de marzo de 2016

Cultivo de hierro (composición) [Día de Andalucía]



Qué grande es Sabina.
Enorme ha sido,
y sigue siendo Andalucía;
a pesar de que aparezcan ruinas
sigue habiendo buena fe en esta mezquita;
buena música en esta armonía,
a pesar de los instrumentos, que desafinan,
políticamente hablando,
cuando no ordenan el ritmo de la voz del pueblo,
que escucha cuando toca tiempos de gobierno
y calla sin discusión en los del poder.
Improvisan melodías,
opuestas a su partitura,
de la que tomamos nota,
queriendo oírla
y nunca suena en los escenarios.
Estamos hasta la flauta
y el triángulo,
aunque parezca que no hacemos ruido.

No quiero seguir debatiendo;
hay riqueza afable en este destino,

de la que muchos han heredado
y con los de siempre han nacido.
A pesar de que oímos las carencias,
aún podemos ver que abundan los bienes
que siempre nos engrandecen
frente al antagonismo.

Estos versos vienen de suerte
de escuchar a este maestro, vidente
que comenta pasado, futuro y presente
de este fenómeno con figuras ilustres,
cuya base ilumina
por la forma de cada paisaje
y el fondo de sus gentes.
Quien quiera, puede pasarse
para hacerse a la idea.

Cultura, historia y belleza;
toda esta filosofía se palpa en sus calles;
es su esencia.
Tal vez debería estar ahora en la escuela
pero la educación la llevo por dentro
con mi ambiente, que me enseña
que la vida hay que gastarla,
sin ahorrar fuerzas;
que la energía nos desgasta,
pero también se renueva;
que el calor frota,
pero no quema.
Que el gozo hay que comprarlo,
en alquiler, no en venta;
que el tiempo no se ahorra,
se emplea;
que la voluntad nace por gusto,
y muere si se empeña.

Que la vida se hace producto,
no una muestra;
y mientras corre,
la muerte es el fin,
no la meta.

Populares por las siestas,
no nos conocen por las ganas.
Con esta cabezada,
descansa mi sesera.
Ser malagueño y humilde es mi evidencia,
mi origen e intención así se demuestra,
aunque a veces no parezca tan claro,
ya que el tiempo, por experiencia
me nubla de dudas, dolor y/o miedos
desde el corazón a la cabeza,
y ambas a veces me precipitan
hacia la tormenta.

Andalucía me cultiva;
crezco con mi gente en la tierra,
que brota para el mundo
y da frutos al universo.

Gracias Sabina,
por inspirarme tiempo para dedicar un momento
a esta realidad de ensueño;
por ser hijo lleno de gratitud
que te causa esta comunidad,
que te acogió con sus efectos.
Por pintar un boceto
que retrata este rostro
a través de tu óleo de origen,
no por virgen,
sino por tu toque extra.

Sin remedio
he compuesto este medio
de buena tinta,
que funde mi acero
de la forjada Andalucía.

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