miércoles, 13 de febrero de 2013

Trabajo Teoría y política:



Ensayo personal: Teoría y política de la educación:

En esta asignatura, he aprendido a cuestionar y a reflexionar sobre el mundo que me rodea, tanto el educativo como el social, los cuales se tienen que diferenciar, por mucho que ambos coexistan relacionándose entre sí.

Con respecto al mundo educativo, creo que el sistema educativo limita al individuo sus pensamientos, decisiones, elecciones y actitudes, es decir, limita su libertad para aprender, debido a que el empleado en España actualmente se basa en la educación como molde, un proceso adaptativo con respecto a la sociedad en la que trasciende el sistema educativo y con la que también convive la población.

Tiene como objetivo el proceso de socialización, es decir, el de la adaptación de todos sus sujetos al contexto escolar, mediante un proceso de condicionamiento, para facilitar y fomentar la adaptación social; de esta manera, la sociedad sería reproductiva, ya que perpetúa las diferentes clases sociales que siguen existiendo, y sus valores, impidiendo, de esta manera, el avance social; prueba de ello es la existencia del fracaso y del abandono escolar, circunstancias que, lamentablemente, se asimila como algo que ocurre con normalidad y con frecuencia. Esto ocurre especialmente con todas aquellas personas que pertenecen a una o varias clases sociales determinadas, normalmente las más bajas, o con aquellas que procede de otros países, además del hecho de ser inválido o discapacitado.

Toda esta serie de carencias suceden porque este proceso educativo se basa en la homogeneidad, en la que todo el mundo tiene que aprender los mismos conocimientos, dentro de un mismo sitio y durante el mismo tiempo, e incluso bajo la misma forma; por tanto, de esta manera, es el individuo quien se ve obligado a adaptarse y a amoldarse a la escuela.

Esta serie de conocimientos, normalmente, son impuestos y poco atractivos para el alumnado por parte del docente, de manera que el alumno que aprueba es quien posee mayor capacidad de retener y de memorizar ésos determinados conocimientos para soltarlos en un determinado momento y lugar mediante un examen. Y esta circunstancia también se ha asimilado con normalidad.

Mediante la buena o mala realización de exámenes, se obtiene una serie de determinadas calificaciones. Debido a la existencia de éstas dentro del sistema educativo, la motivación del alumnado es extrínseca, ya que, al no ser propia, es impuesta, dirigida a uno o varios intereses externos que se pretenda conseguir; y todo eso origina, dependiendo de la dificultad que pueda presentar el propio alumno, una constante supervivencia y/o competencia anual en obtener la máxima nota posible, puesto que éstas,  te destinan, te clasifican y te etiquetan, y no sólo dentro del sistema educativo, sino también en el social, e irremediablemente en tu vida, mediante la comparación de las calificaciones de todo el alumnado; ante esta situación, por ello, tristemente, cada alumno se ve obligado a obsesionarse con ésas calificaciones, priorizándolas sobre el que debería ser el verdadero propósito y fin del alumnado, y también el objetivo de la escuela: aprender.

De esta manera, un sistema educativo se tendría que basar en un proceso de subjetivación, de manera que permita al individuo poder obtener y potenciar una formación propia, dirigida y adaptada a aquellos contenidos que respondan a sus intereses e inquietudes, de tal forma que éste pueda desarrollarse libremente.

Para ello, la escuela debe cambiar su función socializadora, por otra instructiva y/o educativa, convirtiéndose así en una institución que se vea obligada a aceptar y a adaptarse a todos y cada uno de los miembros del alumnado, con aquellas carencias y dificultades que puedan presentar, independientemente de sus diversas procedencias. Además, debe distribuir todo el alumnado en aulas poco numerosas, para facilitar y potenciar el aprendizaje, y eliminar las calificaciones, pudiendo sustituirlas por anotaciones individuales.

La familia debe estar muy presente en la formación del educando, puesto que es un contexto fundamental que es tan necesario y frecuente como el escolar para que pueda contribuir al mejor desarrollo posible del sujeto.

Por parte del alumno, debe presentar interés en aprender; dicho interés debe estar promovido por una motivación intrínseca, la cual es propia, en la que únicamente le interese el contenido que está dispuesto a aprender. Para ello, también debe reunir un carácter abierto y reflexivo, además de una predisposición a la colaboración y al cambio, al menos entre sus iguales.

Por otro lado, el aprendizaje debe ser práctico, en la que el alumno tiene que decidir, actuar y pensar por sí mismo, siempre estando motivado y consciente de todo ello. De esta manera, todos adquirirían auténticos aprendizajes, tanto significativos como relevantes en su vida, puesto que se partiría siempre de sus esquemas cognitivos previos, estableciendo las conexiones necesarias para asociar los nuevos conocimientos con dichos esquemas, mediante el cuestionamiento, pudiendo entrar en posibles conflictos cognitivos, con el fin de que tenga lugar un proceso liberador dentro del propio individuo. Por tanto, este aprendizaje, además de favorecer y potenciar la formación de diversas capacidades, y del dominio interno del alumno, permite que entre en juego sus juicios de valor y su voluntad, para que el aprendizaje también le pueda ser valioso.

Para ello, el docente tendría que conocer primero los conocimientos previos interactuando con cada uno de sus alumnos, así como aquellos contenidos previos que les interesen e inquieten. Así, la tarea del docente se centraría en instruir a sus alumnos para elaborar y aumentar su propio aprendizaje y formación de manera autónoma y libre, planteando nuevos contenidos, haciéndolos más atractivos para el alumnado; también debe crear un ambiente propicio y adecuado para que todo ello pueda darse, siempre teniendo en cuenta en el alumnado las múltiples conexiones entre lo nuevo y/o experimentado con lo sabido y /o vivido.

De esta forma, se garantizaría una igualdad de éxitos, evaluando únicamente el aprendizaje práctico del alumnado, así como su dominio interno y su propia formación y personalidad. También permitiría siempre el avance social, puesto que el individuo puede analizar y cuestionar el contexto en el que ha nacido y/o en el que se encuentra, así como sus costumbres, su cultura y sus valores, pudiendo siempre trascender y avanzar.

Este nuevo proyecto educativo implicaría un nuevo modelo de ser humano, y un nuevo tipo de sociedad.
Actualmente, pienso que la sociedad, pese a lo mucho que pueda haber avanzado, está retrocediendo, o al menos estancándose. Creo que nos ofrece una sensación de falsa libertad, puesto que siempre estamos condicionados por numerosos miedos, los cuales, en mi opinión, son aprovechados para que la sociedad pueda dictaminarnos cómo actuar y pensar para poder cubrirlas, fomentándonos incluso al consumismo para ello: de esta manera, nos crean nuevas necesidades y miedos,  aunque muchos de ellos no resultan tan vitales como la de alimentarse, cuidarse, vestirse, o poseer una vivienda. Por ello, pienso que nos crean una continua inconformidad con respecto a estos bienes no tan vitales, priorizándolos incluso sobre los más fundamentales; por ejemplo, hoy en día se prioriza mucho más pagar por un móvil de última generación, que puede llegar mínimo a los 80 €, sobre una bolsa de la compra de 2 o 3 céntimos.

Mientras, numerosos sectores vitales, como el de la sanidad o el de la educación, se van debilitando, gracias a los recortes ejercidos por el gobierno, quien realmente domina esta “democracia disfrazada”; también va encareciéndose la vida, puesto que la dificultad para adquirir bienes, ya sean vitales u opcionales, ha aumentado notablemente; y ese encarecimiento de la vida, junto con la situación laboral actual, en la que existe un alto número de parados, facilitado por el abaratamiento del despido, y se ha bajado numerosos salarios de los que aún por fortuna pueden seguir trabajando, luchando por poder seguir sobreviviendo, el nivel de vida medio del ciudadano común se ha visto rebajado en cuanto a su cota, y encarecido en cuanto a su mantenimiento.

Está claro que quienes nos dominan, también nos manipulan: pero nosotros seguimos siendo los necios que nos seguimos dejando dominar y manipular, por la falta de cuestionar y de luchar por una conciencia y solidaridad común, puesto que una de las cosas que nos caracteriza es que, mientras a alguien pueda seguir su vida favorablemente, se puede despreocupar de otras situaciones ajenas. Y creo que esa conciencia y solidaridad común es fundamental para poder cambiar las cosas.

Por ello, ojalá pueda cambiar algún día toda esta sociedad, en la que se está perdiendo todo aquello por lo que un día del pasado se luchó. Ojalá pudiéramos llegar a valorar como es debido todo aquello que es vital y fundamental, y en la que algún día pueda cambiar este desequilibrio social, en el que siempre salen beneficiados y perjudicados siempre las mismas personas. Y yo, por mi parte, voy a intentar aportar más conciencia y lucha por la igualdad, en la que nadie pueda salir perjudicado, y en la que cada persona, independientemente de dónde proceda, o del cargo que se ejerza, pueda contribuir al avance social.
Por toda esta reflexión, le agradezco sus clases, en las que he podido ver y experimentar cómo todos podemos aprender individualmente, mediante el cuestionamiento, la participación, el interés…  siempre contribuyendo continuamente a un aprendizaje propio mediante la reflexión. Personalmente, su clase me ha hecho plantear, y proponerme cambiar el sistema educativo, y con ello a la sociedad. O al menos, las suficientes ganas, lucha y esperanzas para ello.

Jose Antonio Molina Gómez – Grado en maestro de Educación Infantil – 1ºC

PD: añado un documental muy interesante de Jordi Évole en el programa "Salvados", en el que analiza y compara el sistema educativo español con el finlandés:

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