Ensayo
personal: Teoría y política de la educación:
En esta asignatura, he aprendido a cuestionar y a
reflexionar sobre el mundo que me rodea, tanto el educativo como el social, los
cuales se tienen que diferenciar, por mucho que ambos coexistan relacionándose
entre sí.
Con respecto al mundo educativo, creo que el sistema
educativo limita al individuo sus pensamientos, decisiones, elecciones y
actitudes, es decir, limita su libertad para aprender, debido a que el empleado
en España actualmente se basa en la educación como molde, un proceso adaptativo
con respecto a la sociedad en la que trasciende el sistema educativo y con la
que también convive la población.
Tiene como objetivo el proceso de socialización, es decir,
el de la adaptación de todos sus sujetos al contexto escolar, mediante un
proceso de condicionamiento, para facilitar y fomentar la adaptación social; de
esta manera, la sociedad sería reproductiva, ya que perpetúa las diferentes
clases sociales que siguen existiendo, y sus valores, impidiendo, de esta
manera, el avance social; prueba de ello es la existencia del fracaso y del
abandono escolar, circunstancias que, lamentablemente, se asimila como algo que
ocurre con normalidad y con frecuencia. Esto ocurre especialmente con todas
aquellas personas que pertenecen a una o varias clases sociales determinadas,
normalmente las más bajas, o con aquellas que procede de otros países, además
del hecho de ser inválido o discapacitado.
Toda esta serie de carencias suceden porque este proceso
educativo se basa en la homogeneidad, en la que todo el mundo tiene que
aprender los mismos conocimientos, dentro de un mismo sitio y durante el mismo
tiempo, e incluso bajo la misma forma; por tanto, de esta manera, es el
individuo quien se ve obligado a adaptarse y a amoldarse a la escuela.
Esta serie de conocimientos, normalmente, son impuestos y poco
atractivos para el alumnado por parte del docente, de manera que el alumno que
aprueba es quien posee mayor capacidad de retener y de memorizar ésos
determinados conocimientos para soltarlos en un determinado momento y lugar
mediante un examen. Y esta circunstancia también se ha asimilado con
normalidad.
Mediante la buena o mala realización de exámenes, se obtiene
una serie de determinadas calificaciones. Debido a la existencia de éstas
dentro del sistema educativo, la motivación del alumnado es extrínseca, ya que,
al no ser propia, es impuesta, dirigida a uno o varios intereses externos que se
pretenda conseguir; y todo eso origina, dependiendo de la dificultad que pueda
presentar el propio alumno, una constante supervivencia y/o competencia anual
en obtener la máxima nota posible, puesto que éstas, te destinan, te clasifican y te etiquetan, y
no sólo dentro del sistema educativo, sino también en el social, e irremediablemente
en tu vida, mediante la comparación de las calificaciones de todo el alumnado;
ante esta situación, por ello, tristemente, cada alumno se ve obligado a
obsesionarse con ésas calificaciones, priorizándolas sobre el que debería ser
el verdadero propósito y fin del alumnado, y también el objetivo de la escuela:
aprender.
De esta manera, un sistema educativo se tendría que basar en
un proceso de subjetivación, de manera que permita al individuo poder obtener y
potenciar una formación propia, dirigida y adaptada a aquellos contenidos que
respondan a sus intereses e inquietudes, de tal forma que éste pueda
desarrollarse libremente.
Para ello, la escuela debe cambiar su función socializadora,
por otra instructiva y/o educativa, convirtiéndose así en una institución que
se vea obligada a aceptar y a adaptarse a todos y cada uno de los miembros del
alumnado, con aquellas carencias y dificultades que puedan presentar,
independientemente de sus diversas procedencias. Además, debe distribuir todo
el alumnado en aulas poco numerosas, para facilitar y potenciar el aprendizaje,
y eliminar las calificaciones, pudiendo sustituirlas por anotaciones
individuales.
La familia debe estar muy presente en la formación del
educando, puesto que es un contexto fundamental que es tan necesario y
frecuente como el escolar para que pueda contribuir al mejor desarrollo posible
del sujeto.
Por parte del alumno, debe presentar interés en aprender;
dicho interés debe estar promovido por una motivación intrínseca, la cual es
propia, en la que únicamente le interese el contenido que está dispuesto a
aprender. Para ello, también debe reunir un carácter abierto y reflexivo,
además de una predisposición a la colaboración y al cambio, al menos entre sus
iguales.
Por otro lado, el aprendizaje debe ser práctico, en la que
el alumno tiene que decidir, actuar y pensar por sí mismo, siempre estando
motivado y consciente de todo ello. De esta manera, todos adquirirían
auténticos aprendizajes, tanto significativos como relevantes en su vida, puesto
que se partiría siempre de sus esquemas cognitivos previos, estableciendo las
conexiones necesarias para asociar los nuevos conocimientos con dichos
esquemas, mediante el cuestionamiento, pudiendo entrar en posibles conflictos
cognitivos, con el fin de que tenga lugar un proceso liberador dentro del
propio individuo. Por tanto, este aprendizaje, además de favorecer y potenciar
la formación de diversas capacidades, y del dominio interno del alumno, permite
que entre en juego sus juicios de valor y su voluntad, para que el aprendizaje
también le pueda ser valioso.
Para ello, el docente tendría que conocer primero los
conocimientos previos interactuando con cada uno de sus alumnos, así como
aquellos contenidos previos que les interesen e inquieten. Así, la tarea del
docente se centraría en instruir a sus alumnos para elaborar y aumentar su
propio aprendizaje y formación de manera autónoma y libre, planteando nuevos
contenidos, haciéndolos más atractivos para el alumnado; también debe crear un
ambiente propicio y adecuado para que todo ello pueda darse, siempre teniendo
en cuenta en el alumnado las múltiples conexiones entre lo nuevo y/o experimentado
con lo sabido y /o vivido.
De esta forma, se garantizaría una igualdad de éxitos,
evaluando únicamente el aprendizaje práctico del alumnado, así como su dominio
interno y su propia formación y personalidad. También permitiría siempre el
avance social, puesto que el individuo puede analizar y cuestionar el contexto
en el que ha nacido y/o en el que se encuentra, así como sus costumbres, su
cultura y sus valores, pudiendo siempre trascender y avanzar.
Este nuevo proyecto educativo implicaría un nuevo modelo de
ser humano, y un nuevo tipo de sociedad.
Actualmente, pienso que la sociedad, pese a lo mucho que
pueda haber avanzado, está retrocediendo, o al menos estancándose. Creo que nos
ofrece una sensación de falsa libertad, puesto que siempre estamos
condicionados por numerosos miedos, los cuales, en mi opinión, son aprovechados
para que la sociedad pueda dictaminarnos cómo actuar y pensar para poder
cubrirlas, fomentándonos incluso al consumismo para ello: de esta manera, nos
crean nuevas necesidades y miedos, aunque
muchos de ellos no resultan tan vitales como la de alimentarse, cuidarse, vestirse,
o poseer una vivienda. Por ello, pienso que nos crean una continua
inconformidad con respecto a estos bienes no tan vitales, priorizándolos
incluso sobre los más fundamentales; por ejemplo, hoy en día se prioriza mucho
más pagar por un móvil de última generación, que puede llegar mínimo a los 80
€, sobre una bolsa de la compra de 2 o 3 céntimos.
Mientras, numerosos sectores vitales, como el de la sanidad
o el de la educación, se van debilitando, gracias a los recortes ejercidos por
el gobierno, quien realmente domina esta “democracia disfrazada”; también va
encareciéndose la vida, puesto que la dificultad para adquirir bienes, ya sean
vitales u opcionales, ha aumentado notablemente; y ese encarecimiento de la
vida, junto con la situación laboral actual, en la que existe un alto número de
parados, facilitado por el abaratamiento del despido, y se ha bajado numerosos
salarios de los que aún por fortuna pueden seguir trabajando, luchando por
poder seguir sobreviviendo, el nivel de vida medio del ciudadano común se ha
visto rebajado en cuanto a su cota, y encarecido en cuanto a su mantenimiento.
Está claro que quienes nos dominan, también nos manipulan:
pero nosotros seguimos siendo los necios que nos seguimos dejando dominar y
manipular, por la falta de cuestionar y de luchar por una conciencia y
solidaridad común, puesto que una de las cosas que nos caracteriza es que,
mientras a alguien pueda seguir su vida favorablemente, se puede despreocupar
de otras situaciones ajenas. Y creo que esa conciencia y solidaridad común es
fundamental para poder cambiar las cosas.
Por ello, ojalá pueda cambiar algún día toda esta sociedad,
en la que se está perdiendo todo aquello por lo que un día del pasado se luchó.
Ojalá pudiéramos llegar a valorar como es debido todo aquello que es vital y
fundamental, y en la que algún día pueda cambiar este desequilibrio social, en
el que siempre salen beneficiados y perjudicados siempre las mismas personas. Y
yo, por mi parte, voy a intentar aportar más conciencia y lucha por la igualdad,
en la que nadie pueda salir perjudicado, y en la que cada persona,
independientemente de dónde proceda, o del cargo que se ejerza, pueda
contribuir al avance social.
Por toda esta reflexión, le agradezco sus clases, en las que
he podido ver y experimentar cómo todos podemos aprender individualmente,
mediante el cuestionamiento, la participación, el interés… siempre contribuyendo continuamente a un
aprendizaje propio mediante la reflexión. Personalmente, su clase me ha hecho
plantear, y proponerme cambiar el sistema educativo, y con ello a la sociedad.
O al menos, las suficientes ganas, lucha y esperanzas para ello.
Jose Antonio Molina
Gómez – Grado en maestro de Educación Infantil – 1ºC
PD: añado un documental muy interesante de Jordi Évole en el programa "Salvados", en el que analiza y compara el sistema educativo español con el finlandés:
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