domingo, 1 de diciembre de 2019
(01-12-2019)
Llegamos a un punto
donde todo era posible.
Porque seguíamos.
Después, me dejaste solo,
- o te dejé dejarte sola -
para adoptar el siguiente:
el de apart(arm)e,
donde tu falta de (con)tacto
también podía hacerme daño.
Más tarde,
tuve la necesidad de tener entre mis manos
un arma de doble filo:
cualquier hoja
donde intentar sacar tajada
de todas las cicatrices
a la par que sangran;
tu puñal a mis espaldas,
fiel reflejo de mi cobardía con el espejo.
Y después, la creciente apatía.
Los malos hábitos.
La gran depresión.
La anhedonia.
La distimia.
El tercer punto.
Durante todo este tiempo,
lo he perdido
perdiéndome.
La vida se cayó
al huir de vivirla.
La vida se quema
al tratar de avivarla
en seres inertes
de polvo,
de plástico,
de metal,
de cristal,
de tela.
Los tics tacs del corazón
solo pueden medirse
por lo que ha contado,
y no por lo que ha dejado pasar.
Y lo último que contó fue contigo
hace 6 años;
hace más de 210 millones de latidos.
Y desde entonces,
no parece haber habido ninguno
que sirviera de (im)pulso
para luchar por algo o alguien más.
Crónicamente,
ha llegado a un punto
donde está continuamente en reposo,
ya por cansancio;
cansado de tanto insomnio;
de tanta falta de sueño(s);
de esta pesadilla de no poder taquicarte;
de estos 3 pu(n)tos suspensivos
que saben a final.
Todo por el mismo inciso:
un corazón encerrado
por la persona que lo abrió.
O esa sensación de cosquilleo;
de felicidad;
de deseo.
Esta herida que siempre estará.
Dividida en dos partes:
contigo
y sin ti.
Ojalá nunca te hubiera conocido.
Hubiera conservado alguna facultad que otra.
Aunque quizás perdiendo la de educación;
la de tener clase.
Y sin embargo,
ojalá te hubiera besado
tantas veces como queríamos:
todas aquellas mañanas.
Podrían haber cambiado mis días;
unirlos a los tuyos.
Seguir con nuestras noches.
Con nuestras conversaciones.
Y sentir la diferencia
entre la fortuna
y la pobreza
según se mire nuestros rostros en las monedas:
estando al lado
o por separado.
Por eso,
mi vida parece cara.
Salió cruz.
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