domingo, 8 de septiembre de 2019
(06-09-2019)
No sé si rasgar esta herida
llamada (des)amor.
Hace tiempo que me duele.
Hace tiempo que no vuelvo a caer en él.
Pero parece que se ha abierto conmigo.
Escuece.
No sé si llorar
o lanzarme a-mar
en la sal de unos labios
que dejen de hacer sosos los míos
echándole algún beso.
Algún polvo de arena.
Algunos fuegos y estrellas.
No lo tengo cloro.
No sé
si dejar que cicatrice
o hacer que sangre más.
No sé.
Creo que me estoy dando por herido
antes del daño.
El daño de no lanzarme
o de hacerlo.
Todo o nada.
Otra mujer apuesta
que, probablemente,
perderé
o no ganaré
por conservarla a mi lado.
No voy a poder evitar
que me vuelva a afectar.
PD: por cambiar de tratamiento,
creo que preferiría enfermar
con el agua oxigenada de su boca
que volverme a curar
bebiendo alcohol por la mía.
Por cambiar de tratamiento,
dejaría de llamarla amiga
solamente si se pudiese avivar
algo más;
algo más fuerte;
algo más allá.
Pase lo que pase,
seguiré aquí,
débil;
echando de menos.
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