sábado, 25 de noviembre de 2017



Hoy es el tiempo
quien pasa sobre la arena.
No hay relojes;
solo es la hora de las ausencias,
como las del resto presentes
en el futuro del día.
Hasta que se haga de noche.

Demasiado abrigado

sobre este instante de verano;
demasiado corto
para el invierno en el que se refugia.
Y cambio.
Climático.

Supongo que las sustancias nocivas
han contaminado mis sueños;
han nublado el juicio;
y observo que todo ello no me deja ver nada.

Quedarme mirando,
estar ciego.
¿Qué más da?
Que no te engañen mis ojos verdes esperanza;
en ellos germinó el abatimiento.
¿No lo ves en el tono de mi voz?
¿No lo escuchas cuando estampa en el disimulo?

Te riego que me dejes;
y en cambio,
cuando lo hago,
irremediablemente,
brotas más.

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