sábado, 21 de marzo de 2015

Jornada de reflexión

Hay manzanas rojas que quedan verdes;
hay cuervos vestidos de gaviotas
en este cielo gris que tiñen de azul.

Unas nunca están maduras,
pero insisten en hacer crecer su manzano,
aunque solo sepan caer de cabeza;
otros siempre son inteligentes,
pues alzan el vuelo según convenga, en primera clase,
con picotazos de tercera precedidos por sus reformas de segunda.

Cada cuatro años,
una mayoría pega distintos bocados a la misma manzana envenenada,
y otra forma a un espantapájaros
sobre los que se asientan estos cuervos a nuestros hombros
sin dejarnos ejercer la mano.

La primera pretende ver que el veneno se irá con el sol,
eclipsado por la corrupción, que pese a sus sombras,
recibe luz sin pagar ningún recibo que les pase factura.

La segunda quiere fijar pinturas limpias
en acuarelas que manchan sus lienzos usando nuestros pinceles
con la pasión del blanqueo,
un arte más sucio que la sangre que derrama el toreo.

Frente a la gravedad de todo este tiempo,
se han inclinado nuevos Newtons de palabra con meteorólogos del dinero;
quien sabe hacia dónde quieren ir, si levantarse con nosotros,
o seguir cayendo entre ellos, como los otros.

Mañana, el Barça contra el Madrid no es el único clásico que se juega;
hay otro en el que este pueblo,
que sin astucia como virtud
es ingenuo por defecto,
tiene el complejo de dictar sentencia y la facilidad de hacerles el mismo favor,
previo a peticiones de palabra, con chantaje entre esperanza y cargo,
que al final rechazan ellos mismos en nuestra contra desde lo más alto.

Es la hora de intentar tomar partido confiando en otros.

Yo al sobre remitiré estos versos llenos de indignación,
pero con escasa esperanza de no ver más votos hechos papeletas.
Soy virgen en esto de la votación,
pero juro que esta carta se pondrá sobre la mesa,
aunque la política por carrera no sea santo de mi devoción.

Espero que salgan nuevos principios que puedan dar comienzo a buenos días;
espero que a estos chorizos les deis de una vez esa morcilla que tanto merecen.

Soy alguien que cree en el cambio,
aunque siga siendo nadie para no verlo en ninguno de tantos.

Pienso que el sistema de la democracia hay que darle tiza,
pues aún del todo no encaja;
pero siempre tenderá a remontar por goleada
si hay un buen equipo sobre la pizarra,
sin que juegue con la afición de a pie
por sus escaños sobre los que se asientan.

Sin duda, aunque con incertidumbre,
confiaré el futuro a un nuevo grupo
que intente subir a la cumbre sin dominarla.

Esta es mi política para ofrecer nuevas oportunidades;
será la hora de otro desengaño:
el de siempre con gente nueva,
o el que, como nunca, genere buen cambio.

Pido que no deis vida ni al mismo fruto, ni a estos carroñas
que durante todo este tiempo hemos tenido
si no queréis que vaya a peor con los mismos.

No más rosas sin espinas en la mano,
ni más vuelos en blanco.
No más PSOE,
ni más PP.

Con ofensa y sin perdón,
estoy yo con vosotros dos,
como mostrasteis mediante vuestras excusas sin dar razón.

Todas estas palabras están regadas por la boca de este jornalero,
que, aunque pierda a veces cosecha, con su reflexión, quizás en balde,
pretende sembrar vientos para no recoger nuevas tempestades
de estas dos tormentas que ya han arrasado bastante.

Sólo me queda estar a la espera de los resultados...

No hay comentarios:

Publicar un comentario