Busco el beso, la
revolución.
Un mensaje que hable más de amor.Las caricias para el corazón
de esta tierra que alguien lo rompió.
Busco el gesto lleno de valor
que nos traiga el cuento y la versión
donde el lobo que nos engañó
mire al niño y le pide perdón.
Caminar,
poner sonrisa a cada paso y respirar.
Será bonito lo que quede por llegar;
mirar al frente y no bajar la vista nunca más.
Busco el viento que traiga esa voz
que se lleve al pésimo escritor
de este cuento que no nos durmió;
robando el sueño, así nos desveló.
Caminar,
poner sonrisa a cada paso y respirar.
Será bonito lo que quede por llegar;
mirar al frente y no bajar la vista nunca más.
Retirar la cara rara, la que no deja avanzar.
Quitar los miedos, que se vayan a pasear;
y que septiembre no nos quite la ilusión jamás.
Voy caminando,
y a esta herida le queda un rato todavía.
Despertar, y que pase la verdad.
Llegó la hora de empezar.
Caminar,
poner sonrisa a cada paso y respirar.
Será bonito lo que quede por llegar;
mirar al frente y no bajar la vista nunca más.
Retirar la cara rara, la que no deja avanzar.
Quitar los miedos, que se vayan a pasear;
y que septiembre no nos quite la ilusión jamás.
Caminar, y que ese cuento no nos quite la ilusión jamás.
Aunque algunas de mis heridas
sigan abiertas, tengo la esperanza de que acaben cicatrizando junto con las
demás. Mientras tanto, hay que seguir caminando hacia delante, procurando mirar
de frente, y no bajar la vista más de lo necesario; solo quiero mirar al
pasado para intentar analizarlo y aprender de él, por más que pueda seguir
pesando y doliendo, en lugar de querer vivir y refugiarme en él cuando me
acompañó; entre otras cosas, tengo que aprender a ir verdaderamente de frente
en las situaciones más difíciles y comprometidas, aquellas en las que realmente
haya que hacerlo, por mucho que el miedo invada tu mente y tu cuerpo. Quitarme
todos ésos miedos, inseguridades, roles y prejuicios que tengo en mi interior
es lo que quiero hacer; no será fácil, pero confío en que cada uno de ellos se
vayan a pasear con el paso del tiempo, a base de la ilusión y las ganas de
crecer como persona. También creo que tengo que saber "administrarme"
con los demás, y no tener la necesidad de entregarme al máximo a los demás, a
cada persona que conozca, "regalando" todo mi ser desde el principio,
y descuidando a aquellas personas que realmente me importan. Aunque todo ello
sin partir de la maldad, porque, como dije una vez: "Aunque esté mal que yo lo
diga, creo que soy una buena persona. Algún día, puedo tener una mala salida,
pero nunca la tendré desde la maldad"
Si algo he podido aprender este
año, es el "aprender a aprender", concepto que hoy por hoy lo tengo
presente como filosofía vital, ya que no es sólo válido en la escuela, sino
también en la vida, puesto que puedes aplicarlo a todo (valores, pensamientos,
relaciones, formas de comunicarse, acciones...). No hay casi nada absoluto, ni
tampoco determinado con certeza, ni siquiera los conocimientos establecidos; y,
desde luego, rara vez se aprende algo bueno solamente "hincando los
codos"; primeramente, hay que estar dispuestos siempre a crecer y a
cuestionar; a su vez, para ello, hay que aprender a saber preguntarse, no
sólo lo que quieres aprender, cómo lo quieres aprender, y para qué quieres
aprenderlo, sino también a reflexionar sobre uno mismo, así como tus
pensamientos, tus actos y tus formas de actuar. Entonces, surge necesidades a investigar,
a analizar(se), a indagar(se), a crear, etc. Todo este proceso también
puede viceversar, es decir, primero puedes aprender algo (observando,
comunicándote, etc.) y después cuestionarte ése aprendizaje, fundamentalmente
su utilidad.
De esta manera, construyes
aprendizajes significativos y/o relevantes por tí mismo, cuya diferencia se
basa en que los relevantes se llevan a la práctica. Creo que sólo así, no
sólo vives una "autoevaluación", sino también una
"autoeducación", y un proceso de humanización. Y quizás, podemos
cambiar el mundo, o al menos nuestros pequeños mundos: "El mundo no sólo se limita a
buenas intenciones; pero siempre podemos aprender de nuestros errores para que
puedan convertirse en hechos"; ahora, quiero añadir que no sólo de
nuestros errores, sino de todo lo que podamos observar, comunicar, analizar,
transcribir, leer... es decir, de todo aquello nos haga pensar y sentir.
Esta fase no es íntegramente
autónoma, ya que también puedes vivirla a través de los demás, es decir, puedes
aprender de los demás; aún así, requiere una cierta independencia para
aprender. Por otra parte, aunque en pocas ocasiones, considero que dicho
proceso pueda realizarse con respecto a personas ajenas a tí mismo.
Sólo espero que éste pueda ser un
comienzo sin final en el que empiece de cero en ciertos aspectos, al menos como
para formarme tanto como docente infantil como ser humano. Pero, a día de hoy,
existen otros aspectos en los que solo puedo desear comenzar de cero, porque
aún no puedo; solo con el paso del tiempo, a raíz de lo que viva, podré saber
si estas ganas de empezar de cero pueden hacerse realidad a la hora de formar
mi vida desde un aspecto algo más personal.
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