lunes, 1 de abril de 2013

La nueva sociedad tecnológica: televisión, Internet, y el nacimiento de nuevas tecnologías y herramientas (especial en niños)

Actualmente, vivimos en una sociedad muy avanzada tecnológicamente, en el que abunda mucha información de cualquier tipo, que incluso puede contradecirse entre sí. Entre toda esta revolución electrónica, se encuentra la televisión, que está considerada como uno de los medios de comunicación más básicos e imprescindibles en nuestra sociedad. No sólo se caracteriza por su amplio y variado contenido, sino por la forma en que éste es transmitido, bajo una interacción producida mediante diversos estímulos audiovisuales (imágenes, sonidos…) que logran captar fácilmente la atención de cualquier sujeto que se encuentre a su alrededor. Y también se caracteriza por la publicidad, y su frecuencia, con el único fin de fomentar el consumismo y, en mi opinión, crear cada vez mayores necesidades y dependencias en nuestra sociedad.

Por otro lado, los niños, ya desde muy tempranas edades, tienden a imitar casi de forma permanente todo lo que observan o escuchan en sus más diversos y amplios entornos de su vida, especialmente en aquellos más cercanos y frecuentes, con el fin de aprender todas aquellas conductas que ven y oyen para poder usarlas, ya sea de forma cotidiana, o en situaciones concretas; todo eso provoca que, paulatinamente, vaya formando y/o reforzando su propia identidad personal (que incluye, entre otros aspectos, su ética, su moral, y sus maneras de pensar y de actuar) mediante la interiorización de dichas imitaciones con el paso del tiempo.

De esta forma, todo lo que ocurre en el entorno, puede llegar a influirles de algún modo; dentro de esta influencia, la televisión está incluida dentro del contexto familiar, fundamentalmente, no solo por el contenido en sí, sino por todas las conductas que pueden verse y escucharse en los personajes y/o personas que lo transmiten.

Hoy en día, pienso que la televisión posee más aspectos socializadores que educativos: por ejemplo, hay aspectos socializadores que ya que están conceptuados y asimilados, y que, por tanto, suelen pasar desapercibidos, y se refuerzan gracias a la televisión, como el de los estereotipos, gracias a los roles de género, el cual aparece tanto en la publicidad como en los programas, estableciendo determinados gustos y acciones determinadas en base a cada género, como el de los niños por los coches y pistolas, o el de las niñas por el color rosa y por las muñecas. También aparecen otros roles, en base a otros aspectos como el de la raza, la procedencia, o las clases sociales.

El hecho de que la televisión se haya convertido en un medio tan accesible y diario dentro del contexto familiar, no sólo conlleva que se haya generalizado su uso, sino también que éste haya aumentado, de tal forma que un niño puede pasar perfectamente 6 o 7 horas diarias viendo la televisión; ese tiempo dedicado a ver la televisión impide realizar otras actividades, las cuales seguramente sean más entretenidas, importantes y/o necesarias para el niño, como el juego (sea en casa o en la calle), el dibujo, el ejercicio, el canto o la lectura, que potenciarían aún más la unión familiar y/o social entre sus iguales.

Pero, en mi opinión, el tiempo que un niño dedica no es lo más grave de todo esto; para mí, el mayor problema es el contenido que está sometido a ver, sin poder cuestionarse si es realmente bueno o malo, así como las acciones y conductas que aparecen junto a ése contenido; es por ello, que, en este aspecto, la televisión puede llegar a ser un agente socializador y/o educativo para el niño: todo ello depende de la familia, la cual pienso que debe controlar y asesorar junto a él tanto el contenido que ve como el tiempo de uso de la televisión, de manera que permita al niño tanto analizar, cuestionar y opinar sobre el contenido que ve junto a su familia, como realizar otras actividades diversas. De esta manera, no solo se formaría su propia identidad personal de manera autónoma, sino también que se potenciaría el vínculo familiar, siempre a través de la comunicación y la dedicación; de esta manera, considero que, independientemente del contenido, podría llegar a ser educativo para el niño, por muy presente que éste pueda estar en la realidad.

Aunque, por otro lado, no hay que olvidar que el niño está sometido también a sus iguales en sus diversos ámbitos sociales, especialmente el escolar, lo cual puede incitar e incidir al niño a seguir una “moda televisiva” por cuestiones de socialización; este tipo de moda estaría caracterizada por aquellos programas que se ven más, normalmente los más novedosos de dibujos,  debido, básicamente, a las conversaciones y a las imitaciones que se producirían, ya sea en decir las frases más usuales, como en repetir los gestos y comportamientos más habituales.

También cabe mencionar que el niño puede crear una dependencia y necesidad a ver la televisión, aunque sea un programa concreto, la cual puede ir creciendo paulatinamente, ya sea por cuestiones de socialización entre sus iguales, y/o por el posible habitual uso frecuente de la televisión en su casa.

También esta relación entre moda y necesidad puede someterse en cuanto a diversos artículos (como juguetes, agendas, etc.) debido a la publicidad intercalada en la televisión; estos artículos los hacen tan atractivos e interesantes que crean a los niños la necesidad de hablar sobre ellos entre sí y de tenerlos, pudiendo crearles una insatisfacción con todo aquello que puede tener; indirectamente, esta creación de necesidades suele llevar a sus familias al consumismo, especialmente durante periodos concretos, como el de la Navidad. Eso sí, dichos artículos suelen ser específicos en base al género, como he ejemplificado anteriormente con la creación y fortificación de estereotipos.

Aún así, pienso que la última palabra la tiene la familia, contemplándose someterse a esa “moda televisiva” y/o a las necesidades del niño en ver la televisión, independientemente de que el programa sea considerado o no educativo por la familia.

Por tanto, la televisión, como agente que interviene en la formación integral y social del niño, puede serle favorable o perjudicial; todo depende de la familia, de todo aquello que controla y/o permita la interacción entre el niño y la televisión, y la imitación que puede producirse posteriormente.

Pero, obviamente, en esta sociedad tan tecnológica, la televisión no es el único agente que puede intervenir en el niño; para mí, existe uno mayor, y ése es Internet, el portal en donde existe cada mayor número de información existente de todo tipo, presente de varias formas, y procedentes de diversas fuentes y páginas; pero Internet no está limitado exclusivamente a buscar información, pues ha avanzado con el paso del tiempo, extendiéndose su uso adaptándose cada vez más al mundo que nos rodea, y a las posibles necesidades existentes, formando así cada vez más parte de nuestra vida diaria: por ejemplo para contratar o publicitar servicios, para comunicarnos o para expresarnos libremente; eso sí, lógicamente, todas esas posibilidades solo están disponibles para aquellas personas que puedan tener una conexión para poder acceder y usar todas ellas, sea mediante un ordenador, o cualquier otro dispositivo. A su vez, creo que otro requisito es saber usar Internet adecuadamente para realizar y/o requerir todo aquello que podamos necesitar y/o querer de la forma más segura y cómoda posible.

Internet puede convertirse para los niños en un medio de aprendizaje muy efectivo y entretenido, mediante una instrucción por parte tanto de profesores y de familiares para que puedan buscar todo aquello que pueda inquietarles o interesarles, y de diversas e interactivas maneras; por ejemplo, a través de videos, imágenes, sonidos, principalmente. Aunque también existen diversos portales de internet en donde puedes recopilar información de distintas formas, pudiendo complementarla o modificarla cuando se considere necesario; además, puedes personalizarlo mediante la elección de un diseño atractivo, o añadiendo elementos en dicho portal, como webs o blogs.

El mayor problema para ello es que, pese a que la tecnología ha ido avanzado, en las instituciones escolares no se está potenciando al máximo su uso y sus numerosos avances para poder enseñar a los niños, pese a los dispositivos electrónicos que pueda tener en las aulas. Otro de los problemas es que no todas las familias pueden tener acceso a Internet, debido a falta de interés, carencias económicas y/o a procedencias sociales; y, por otro lado, independientemente de si se tiene o no conexión a Internet, los tutores, tanto familiares como educativos, no sepan usar estas nuevas herramientas tecnológicas, ya que pueden no estar familiarizados, o ni tan siquiera conocer las nuevas tecnologías, ni por tanto sus posibilidades de uso. Además, desde un segundo aspecto, para potenciar esta nueva forma de trabajo de enseñanza-aprendizaje, se requeriría una continua dependencia colaborativa entre familia y escuela, pues una falta de interés y de contribución en potenciar y/o inducir ciertos contenidos y elementos educativos por parte de una de estas instituciones podría desestabilizar este proceso.

Por otro lado, cabe señalar que, a medida que Internet ha estado aumentando y usándose cada vez más, han surgido nuevas tecnologías (como las tablets), o modificado otras (como los móviles), con el propósito de que sus nuevas características se centren en el uso de redes móviles de Internet; de este modo, estas nuevas tecnologías han ido formando cada más parte de nuestra vida, hasta tal cierto punto que, bajo mi opinión, nos está deshumanizando entre todos nosotros, pues debido a las nuevas herramientas surgidas para fomentar la comunicación, como WhatsApp o Twitter, están limitando a su vez la comunicación personal, y con ello, las relaciones interpersonales, sean con familiares, laborales y/o sociales.

A su vez, esta circunstancia nos ha creado una creciente necesidad de estar conectados, y de tener Internet, al menos en casa o en un dispositivo portátil. Y creo que todo esto puede afectarnos gravemente más adelante, pues considero que esta circunstancia solo ha comenzado. E incluso empiezan a haber niños que piden y saben usar parte de ésas nuevas tecnologías, sometidos, en mi opinión, bajo los diversos contenidos de Internet, y de ése proceso de deshumanización;  al igual que la televisión, Internet, y el mundo que le rodea, pueden ser favorables o perjudiciales para el completo desarrollo integral de un niño, puesto que, al ser agentes que también intervienen en su formación integral y social, está sometido, por lo menos, a los mismos riesgos que puede producir la televisión.


Yo solo espero que podamos crecer con esta sociedad tecnológica, y no dependiendo de ella, ya que, de ser así, se estaría perdiendo, o “informatizando” bases tan fundamentales y necesarias como la comunicación, el juego, o la lectura, perdiendo de esta manera el factor humano, y sus posibilidades y características, tan vitales como inigualables, en mi opinión.

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