domingo, 24 de marzo de 2013

Madrugada del 17/03/13 (twitter)

Hay momentos y días que carecen de sentido y de felicidad cuando sientes que sólo contemplas el paso del tiempo... cuando eso llega, sólo puedes actuar, para intentar encontrarlos, o para intentar sobrellevar ése avance del tiempo. 

Sentido y felicidad van ligados; cuando encuentras uno de ellos, automáticamente has encontrado el otro, de manera inconsciente. De ésta forma, la vida y la existencia está caracterizada por esa eterna y constante búsqueda del sentido y de la felicidad. 


Cuando ésa búsqueda resulta en vano constantemente, el sentido y la felicidad parece basarse en aquello que intentas superar y conseguir. Entonces, el sentido parece no unirse con la felicidad, sino con las esperanzas, lucha, sacrificio, dolor, tristeza para llegar a ella.

Por todo eso, ¿hay cierto sentido y felicidad cuando todo parece acabarse e irse, y te sientes cada vez más vacío, dolido e incompleto? Si no lo hubiera, ¿es lógico seguir sintiendo que sólo ves transcurrir el tiempo para seguir actuando y buscando sentido y felicidad?


Hay varios tipos de felicidad y varios sentidos; cuando uno se trastoca, ¿porque resultan tan en vano todos los demás? ¿Merece la pena seguir luchando y esperanzado desde hace tiempo por aquello que sientes cuando casa vez es más improbable que suceda?


Todo está arriesgado al cambio, sea drástico o no, independientemente de que sea temporal o momentáneo, y surja del interior o exterior. Bien sea por esperar o perdurar cambios, algunos encuentran sentido y son felices, y otros no; puede viceversar si surgen otros cambios.


Y, ahora mismo, mi sentido y mi felicidad parece residir en la espera del cambio, sea en mí, o en quién sigo aun esperanzado y luchando. Es curioso cómo la actitud influye en algo que te está pesando, debilitando y doliendo para seguir dispuesto a seguir afrontándolo. Simplemente, a la espera del cambio para intentar darle aún más sentido y felicidad a la vida.


También resulta curioso cómo los sueños, las esperanzas y las luchas te hacen, en cierto modo, que te sientas totalmente vivo y libre, y, al mismo tiempo, esclavo de todo lo que hace, piensa y se siente aquella persona día a día por lo que te importa, sientes, y haces.


Hasta que llegue algún cambio, o no pueda soportarlo más, seguiré estando así; es más, lo necesito.

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