Brotó inevitable
tu caída tormentosa
en otoño;
entre las hojas de defunción,
está esparcido tu nombre.
De tu cuerpo ahumado
en las campanas de la iglesia
flor de luto;
ahora nuestro árbol genealógico
se ve vacío;
se nota caído;
se puede contemplar roto.
Se acercan otras familias;
abrazan nuestras astillas,
y a la vez,
tocan madera
para que no tengan que arder así:
de rabia, de dolor, de pena.
Y a partir de mañana,
comenzará el verdadero invierno,
que tanto está quemando
ya.
Y otoño será
recuerdo tránsito
de tu brisa de verano
al frío
No hay comentarios:
Publicar un comentario