lunes, 17 de febrero de 2020
CLT - MIL (17-02-2020)
Hoy llegó el día:
voy a intentar buscarme la vida
lejos de donde la encontré;
lejos de donde me encontró;
lejos de donde crecimos.
Este paso adelante
conlleva dejar atrás a amig@s,
familiares y conocidos.
Solo me he podido despedir de algunas de todas ellas;
no de todas las que hubiera querido
- todas las que quiero y aprecio -
No sé cuándo volveré,
ni el modo.
No sé si volveré de vez en cuando
o de vuelta a lo de siempre.
No sé si duraré un día,
una semana, un mes,
o un año.
Pero necesito lanzarme;
comerme la cabeza;
y ver si la vida
me vuelve a llevar
a la casilla de salida
o no;
que me tome esta partida
que voy a tomar yo.
Si palmo pasta,
al menos,
podré comérmela
hasta chuparme los dedos.
He buscado tutoriales
sobre cómo es la vida en Milán,
con la esperanza de hacerla,
aunque hoy sienta
que me la deje aquí.
Voy a decirle a este nuevo destino
que vengo
para intentar quedarme;
que si vuelvo,
será porque la suerte
me ha echado de esta partida.
Será porque sería solo una visita
que no duró demasiado tiempo
Ojalá mi marcha
sea indefinida,
como el contrato
que no pude tener;
que no me hace retenerme aquí.
He cogido ya algunos aviones:
pero juro que es la primera vez
que tengo miedo a volar.
Y creo que esta sensación
también la tienen mis padres;
pero nos despedimos por todo lo alto.
Comiendo pescado de mi tierra;
de mi pueblo;
de sus raíces y las mías;
el que ha permitido a mi familia subsistir,
a base del agua del cuerpo de mi padre;
a base de todos sus mares;
el que me ha hecho ser quien soy hoy.
Y mi madre,
que me enseñó
la mierda que puede ser el mundo a veces
y lo duro que es limpiar un poquito en él.
Lo digno que es ensuciarse en él
y lo gratificante que es lavarse consigo mismo
para mostrarse con claridad:
tal y como uno es.
Nos despedimos por todo lo alto.
Tanto, que ahora estoy en horas bajas.
Mi hermana también lloró,
mucho antes que yo,
cuando me saqué los billetes.
Y es que adelanté nuestra separación
un mes antes de lo esperado;
antes de su nueva vida.
Pero siempre nos graduaremos nuestras vidas
con cada vis(i)ta.
Creedme:
voy a echarme de menos:
voy a pasar de cantar a pleno pulmón
a buscar mi aire
en silencio.
Por mucho que busque casa en Milán,
es muy improbable que se convierta en mi hogar.
Será tan solo un refugio
de este pequeño desamparo,
donde echar de menos
será lo más.
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